lunes, 2 de septiembre de 2013

Reflujo Gastroesofágico

El esófago es la parte del cuerpo encargada de llevar la comida desde la boca hacia el estómago; sin embargo en ocasiones, generalmente debido a que el músculo al final de este no se cierra adecuadamente, se produce el fenómeno conocido como reflujo.
El reflujo se define como el ascenso de contenido gástrico hacia el esófago. No necesariamente implica la presencia de una enfermedad.

Causas
Existen tres mecanismos básicos que pueden causar reflujo gastroesofágico:
- Relajación transitoria del esfínter esofágico inferior (este mecanismo es relativamente frecuente).
- Aumento de la presión abdominal.
- Hipotensión basal del esfínter esofágico inferior

Factores de Riesgo (aquellos que lo potencian)
-         Consumo de Alcohol.
-         Hernia de hiato.
-         Obesidad.
-         Embarazo.
-         Esclerodermia.
-         Tabaquismo.

Síntomas
Los más comunes son:
-          Pirosis (Acidez gástrica).
-          Regurgitación.
Los menos comunes son:
-          Náuseas
-          Tos.
-          Dificultad para tragar.
-          Hipo.
-          Dolor de garganta.
-          Ronquera (cambios de voz).

Si los síntomas se relacionan con el consumo de comidas, se agravan al acostarse y se alivian con antisecretores (antiácidos), se sugiere consultar con un médico (en especial si persisten después de aplicar las medidas no farmacológicas, detalladas en el apartado de tratamiento).

Diagnóstico
Cuando los síntomas presentes son los más comunes, no es necesaria la realización de exámenes adicionales para comenzar el tratamiento. Sin embargo, si los síntomas persisten a pesar del tratamiento inicial o si aparecen síntomas más graves (como pérdida de peso o dificultad para tragar) podrían requerirse estudios adicionales. En este último caso, el estudio gold estándar es la endoscopía

Se indicará endoscopía cuando:
-          Los síntomas de reflujo gastroesofagico son persistentes o progresan a pesar del tratamiento.
-          Disfagia.
-          Disminución de peso mayor al 5% (involuntaria).
-          Sangrado gastrointestinal o anemia.
-          Masa, estenosis o úlcera en exámenes radiológicos.
-          Vómitos persistentes.

Tratamiento
Los objetivos del tratamiento son eliminar los síntomas, curar la esofagitis, evitar las complicaciones y mantener en remisión.
Las principales estrategias no farmacológicas son:
-          Evitar las grandes comidas.
-          Evitar el consumo de:
o       Ácidos (bebidas cítricas y alimentos cítricos).
o       Bebidas gaseosas.
o       Alcohol.
o       Cafeína.
o       Chocolate.
o       Ajo.
o       Cebolla.
o       Comidas muy picantes.
-          Reducir las grasas, por medio de la disminución de peso asociada a actividad física.
-          Dejar de fumar.
-          Evitar acostarse 3-4 horas después de comer.
-          Elevar la cabecera de la cama de 10 a 20 centímetros.
-          Evitar el uso de ropa ajustada en la cintura.

El tratamiento farmacológico se realiza con famotidina, omeprazol, esomeprazol o lansoprazol. Sin embargo, el tipo de medicamento, dosis y tiempo de duración son de responsabilidad médica.

Para mayor información consultar en:

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