La nefropatia diabetica (ND) constituye una de las complicaciones más
invalidantes de la diabetes mellitus y es la principal causa de ingreso a
tratamiento de diálisis. Se relaciona con proteinuria (presencia de proteínas
en la orina), hipertensión arterial, insuficiencia renal y elevado riesgo
cardiovascular.
La primera manifestación es la
presencia de microalbuminuria (elevada excreción de albúmina (proteína) en la
orina). En la diabetes tipo 1, su aparición es entre los 2 a 8 años de enfermedad y
alcanza su tope a los 15 años. Sin embargo, llegados a esta etapa, ya existen
alteraciones a nivel renal. Cuando la microalbuminuria se hace permanente (lo
que se mide con exámenes periódicos de orina), el riesgo de caer en
insuficiencia renal aumenta de 400
a 500%. En el caso de la diabetes tipo 2, el inicio es
difícil de determinar.
¿Cuáles son sus síntomas o manifestaciones?
Al inicio del daño renal, como en
la mayoría de las complicaciones de la diabetes mellitus, no hay síntomas ni
señales características.
En las etapas más avanzadas del
daño renal, pueden presentarse los siguientes síntomas:
- Fatiga (la mayor parte del tiempo).
- Sensación de malestar general.
- Cefalea (dolor de cabeza).
- Náuseas y vómitos.
- Falta de apetito.
- Edema en extremidades inferiores (hinchazón de piernas).
Sin embargo, estos síntomas no
son categóricos y pueden llegar a confundirse con otro tipo de patologías.
¿Cómo la detectamos?
La Asociación Americana de
Diabetes recomienda:
- Medición anual de la tasa de Microalbuminuria/creatinina en orina, la que debe realizarse a partir de los 5 años de enfermedad (en el caso de diabetes tipo 1) y desde el momento del diagnóstico (en el caso de la diabetes tipo 2).
- Medición anual de creatinina en sangre en todas las personas con diagnóstico de diabetes. Esto ayuda a determinar la filtración glomerular (si los riñones están filtrando o no los desechos en la sangre.) y establecer el grado de función renal.
¿Cuáles son los Factores de Riesgo?
Todos están relacionados con
ciertas actitudes en la vida diaria y son totalmente modificables por medio de
la corrección de los estilos de vida (complementando con medicamentos, de ser
necesario).
- Glicemias elevadas en forma crónica.
- Hipertensión arterial no controlada.
- Tabaquismo.
- Microalbuminuria.
- Dislipidemia (colesterol alto).
- Obesidad.
¿Cómo evitarla?
La clave radica en el control de
los factores de riesgo.
Para mayor información, consulte en:

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