viernes, 29 de enero de 2016

Ataque al corazón

Imagen cortesía de: Plusesmas


El infarto agudo al miocardio (IAM), popularmente conocido como infarto, paro cardíaco o ataque cardíaco, se produce cuando las arterias que llevan la sangre y el oxígeno hacia el corazón se bloquean, provocando que los tejidos cardíacos se deterioren y/o mueran.

Este problema de salud es el principal responsable de las muertes de hombres y mujeres; particularmente a partir de los 45 años para el sexo masculino y desde los 60 años para el sexo femenino. Sin embargo, en la actualidad se ha observado que cada vez ocurren más casos en personas de menor edad.

¿Qué es lo que hace que el infarto sea una urgencia?
¡Exacto! Usted ha leído bien, es una urgencia vital. La primera hora de ocurrido el infarto es llamada la "hora de oro", la razón no es muy compleja. ¿Sabe usted por qué se produce un IAM? ¿No?

Bueno, como se aclaró antes, ocurre cuando las arterias no llevan el oxígeno y la sangre de vuelta al corazón. La pregunta es ¿por qué no llega la sangre? 

Eso ocurre porque un coágulo ha estrechado o bloqueado totalmente la arteria. Estos coágulos normalmente son causados por el colesterol elevado y otros depósitos de grasa en la sangre.

Entonces tenemos este coágulo que no deja que llegue irrigación al corazón. Sin oxígeno, las células mueren, eso causa dolor y la función de "latir" del corazón comienza a ser cada vez más difícil.

¿Eso ocurre de golpe?
No siempre. El IAM normalmente es un proceso progresivo, es decir, no es estático. El tejido va necrosándose (muriendo) conforme va siendo privado de oxigenación hasta que deja de funcionar. Pero también puede ser silencioso y no dar aviso.

¿Cómo puedo reconocer el infarto?
El síntoma más común es el dolor. Un dolor intenso, opresivo y angustiante; inicia en el pecho (tórax) y se irradia hacia la boca del estómago (epigastrio), dorso, cuello y mandíbula. Puede durar horas y normalmente se acompaña de sudoración y síntomas vagotónicos (es decir, náuseas, vómitos y mareos), pero esto último no siempre es ley.

¿Qué hago entonces?
Ya que el diagnóstico se confirma con un electrocardiograma, debe acudir a urgencias en cuanto identifique los síntomas, de esa manera utilizará adecuadamente la hora de oro con la que dispone. Por que ¡sí! lo reitero, con el infarto cada minuto cuenta. Mientras más pronto inicie el tratamiento, mayor beneficio obtendrá.

¿Como se trata esto del infarto?
No es algo con lo que pueda automedicarse. ¡Debe ser supervisado por un equipo de salud capacitado!

El tratamiento habitual, si se cuenta con el tiempo a favor, son trombolíticos (medicamentos que disuelven el coágulo y restablecen el flujo sanguíneo), se administran endovenosos y requieren supervisión médica constante.

También puede realizarse una angioplastía, procedimiento que consiste en introducir un tubo delgado a través de un vaso sanguíneo, por medio del cual se inserta un pequeño globo que desbloquea la arteria y restablece el flujo de sangre. Aunque también podría realizarse una cirugía si fuese necesario.

Importante: cuando ocurre un infarto, muchas personas pierden minutos preciosos porque no reconocen los síntomas que lo caracterizan, o porque niegan padecerlos. También ocurre que prefieren esperar porque temen que sea una falsa alarma. 

¡Hágame caso! Ningún profesional de salud que se precie como "buen profesional" se burlará de usted por acudir a urgencias por sospecha de IAM. 

Es mejor prevenir que lamentar. Si identifica un dolor torácico como el que le explique y este dura más de 15 minutos no pierda tiempo y acuda a urgencias.

Aquí le dejo un breve video que resume un poco lo que le acabo de explicar:



Adelanto: En la próxima publicación hablaremos de otro enemigo mortal, "el accidente cerebro-vascular".
Espero sus comentarios!

Referencias
Hagen, P. & Millman, M.(2008). Guía de Autocuidado de la Clínica Mayo (5ª Ed.). Rochester, Minnesota: Mayo Clinic Health Information.
Kasper, D., Braunwald, E., Fauci, A., Hauser, S., Longo, D. & Jameson, J. (2006). Harrison: Principios de Medicina Interna Vol. II (16ª ed.). México: McGraw-Hill.
Pontificia Universidad Católica de Chile. (s.f.). Infarto Agudo del Miocardio. Recuperado del sitio Web de la Universidad, de http://medicina.uc.cl/division-enfermedades-cardiovasculares/docencia/infarto-agudo-del-miocardio-iam
Red de Salud UC-Christus. (s.f.). Infarto. Recuperado de http://redsalud.uc.cl/ucchristus/VidaSaludable/Glosario/I/infarto.act
Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. (2014). Terapia trombolítica. Recuperado de https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/007089.htm


miércoles, 27 de enero de 2016

¡Me asfixio!

Imagen cortesía de: HHR


La asfixia ocurre cuando el paso del aire esta bloqueado. La complicación mayor de esta falta de aire es que el corazón puede detenerse, al igual que la respiración. Por ello, es una situación que requiere acción inmediata. El objetivo es prevenir la pérdida de conciencia o la muerte.

¿Cómo puedo saber si alguien se está asfixiando?
Primero debe saber que la asfixia normalmente se produce por alimentos que se mastican inadecuadamente y que se alojan en la garganta o en la traquea, por lo general son sólidos (como carne, aceitunas, frutos secos, etc.)

La persona que se encuentra en esta situación no puede comunicárselo, excepto por el movimiento universal de las manos (ver la fotografía del inicio). Sin embargo, el problema es que algo característico que acompaña la asfixia es el pánico, por lo que podría observar una expresión de terror y movimientos descordinados de manos y brazos.

¿Por qué se asfixiaría una persona?
Bueno, por lo general se produce por la costumbre de hablar mientras se mastica y traga; pero también puede ocurrir que las dentaduras postizas predispongan a este problema al interponerse en la forma en que se siente el alimento dentro de la boca.

Pero el cuerpo debería ser capaz de protegerse a sí mismo...
En efecto, cuando un trozo de alimento se va por el conducto equivocado (o como coloquialmente se dice, por el camino viejo) acontece un reflejo conocido como tos. Este normalmente soluciona el inconveniente y es un 100% efectivo con los líquidos.

En realidad, el reflejo de la tos es algo muy positivo. Si la persona que está frente a usted está tosiendo libremente, quiere decir que no se está asfixiando. Pero ¡atención! Eso no siempre es verdad.

De hecho, debe observar detenidamente a la persona frente a usted. ¿Tiene la piel de color normal? ¿Le habla? o ¿su piel es esta volviéndose azul y la tos es más como un jadeo?

Si la respuesta es afirmativa para la última pregunta, ¡preocúpese! Alguien se está asfixiando justo frente a usted. Pero si tiene duda, pregúntele, aunque lo parezca, no es una pregunta tonta.

¡¿Qué hago?!
¡Jamás inducir el vómito! Tiene que usar la Maniobra de Heimlich

Son tres pasos:

  1. Párese detrás de la persona y rodee con los brazos su cintura.
  2. Coloque la mano empuñada en diagonal hacia arriba por sobre el ombligo.
  3. Con la otra mano sujete el puño y presione con fuerza hacia dentro. El movimiento debe ser rápido y debe repetirlo hasta que el objeto obstructor sea expulsado o hasta que la persona pierda la conciencia.
Importante: si la persona pierde la conciencia, podría continuar haciendo la maniobra hasta la expulsión del objeto, pero para esas alturas ya debería haber llamado a urgencias. ¡Exacto! Ante la pérdida de conciencia si o sí deberá contactar a un servicio de urgencias.

¿Y si el que se asfixia soy yo?
¡Maniobra de Heimlich! Si, se puede.

  1. Coloque su propio puño ligeramente por sobre el ombligo.
  2. Envuélvalo con la otra mano y empuje el abdomen hasta expulsar el objeto.
  3. ¿No resulta? Inclínese sobre el respaldo de una silla en movimientos fuertes y rápidos.
¿Y si mi hijo se está asfixiando? ¿Es lo mismo?
No necesariamente. Dependerá de la edad de su hijo. Pero ¡lo primero es lo primero! Si está acompañado, asegúrese de que alguien llame a urgencias. Si está solo, hágalo usted mismo. Luego, asegúrese de que la asfixia es por un cuerpo extraño. Si ese es el caso, pues siga con lo siguiente.

Si su hijo es menor de un año, usted debe:


  1. Colocarlo boca abajo, le recomiendo que utilice su muslo como apoyo.
  2. Posicione un brazo bajo el cuerpo de su hijo, sosteniendo el pecho del niño con su mano y la mandíbula con sus dedos. La cabeza siempre apuntando hacia abajo.
  3. Dar cinco golpes fuertes y rápidos entre los omóplatos (hombros), utilizando la base de su mano libre.
Imágenes cortesía de: MedlinePlus


¡No me resulta! ¡Se sigue ahogando!
  1. Voltéelo boca arriba, apoyándose en el muslo, sujete su cabeza.
  2. Los dedos en la mitad del esternón, justo bajo las areolas.
  3. Comprima rápidamente unas cinco veces, de un tercio a un medio de profundidad.
  4. Altérnelo con cinco golpes entre los omóplatos. Siga hasta que expulse el objeto o pierda el conocimiento.
Realmente considere esto...
Esta maniobra no es para jugar y asfixiarse no es chistoso. Esta situación debe tomarse en serio. Asegúrese de llamar a urgencias siempre, recuerde que la vida de las personas no es una broma.

Adelanto: La próxima publicación trataremos el tema "Infarto", bastante más común de lo que todos creen.
Espero sus comentarios!

Referencias
Hagen, P. & Millman, M.(2008). Guía de Autocuidado de la Clínica Mayo (5ª Ed.). Rochester, Minnesota: Mayo Clinic Health Information.
Rovira, E. (2012). Urgencias en Enfermería. Barcelona, España: Ediciones DAE.
MedlinePlus. (2015). Asfixia en niños menores de 1 año. Recuperado de https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000048.htm

martes, 26 de enero de 2016

Urgencias en Salud

Imagen cortesía de: cosale


Una "urgencia" no sucede muy a menudo; de hecho, la definición de la palabra varía dependiendo del país en el que te encuentres. Por ello, existen diversos criterios para definir lo que es una urgencia de salud.

Un criterio funcional sería definir las urgencias como todo evento que acontece fuera del horario laboral normal. Sin embargo, en salud el concepto es un poco más amplio. De acuerdo a la Asociación Sanitaria de Las Américas (citada por Rovira en su libro "Urgencias en Enfermería - Tomo 1"), una urgencia es toda aquella situación que, en opinión del afectado, su familia o acompañante, requiere atención inmediata.

Entonces, podemos concluir que una urgencia sería todo evento que plantee una amenaza inmediata para la vida o salud de una persona.

En este tipo de situaciones, claramente no hay tiempo para buscar información; sin embargo, para reaccionar eficazmente la información y el conocimiento son vitales.

El problema es el siguiente, existe un conflicto entre la definición de lo que es urgencia entre paciente y personal de salud.

¿Qué tipos de urgencias debo conocer?
Existen tres tipos de urgencia que usted, como usuario debiese identificar.

  1. La Urgencia subjetiva: es lo que usted, como paciente, cataloga como urgencia. Normalmente corresponde al dolor agudo, hemorragia externa. ¡Pero atención! Eso que usted cataloga como urgencia puede no estar comprometiendo la vida o la salud.
  2. La Urgencia objetiva: es la situación que sí compromete la vida y es apreciada por el personal de salud.
  3. La Urgencia vital: se desprende de la urgencia objetiva, pero implica un riesgo a corto plazo de fallecimiento de la persona involucrada.


Algo importante
Muchas veces, cuando ocurre sobre-demanda del servicio de urgencias (algo bastante común en los meses de invierno o ante desastres naturales), el personal de salud se ve obligado a aplicar el triage, o clasificación de las urgencias según prioridad vital. 


Para considerar...
Acudir al servicio de urgencias por algo que realmente es urgente facilita el trabajo del personal de salud. Particularmente en períodos de alta demanda (invierno, por ejemplo), la colaboración de los usuarios es vital para garantizar una atención oportuna y eficaz.


Adelanto: Para la próxima publicación trataré el tema "Asfixia", que corresponde a una Urgencia de Salud que requiere acción inmediata.

Espero sus comentarios! 


Referencias
Hagen, P. & Millman, M.(2008). Guía de Autocuidado de la Clínica Mayo (5ª Ed.). Rochester, Minnesota: Mayo Clinic Health Information.
Rovira, E. (2012). Urgencias en Enfermería. Barcelona, España: Ediciones DAE.