Es una enfermedad inflamatoria y pruriginosa (que causa picor) de la
piel, es de carácter crónico y se caracteriza por ser recidivante, es decir,
por múltiple exacerbaciones y remisiones en respuesta a diversos factores.
Impacta en la calidad de vida de las personas (alteraciones del sueño, estrés,
absentismo, bajo rendimiento).
Generalmente se presenta en la infancia (solo en un 2% de los pacientes
se desarrolla después de los 20 años). No se ve influenciada por el género ni
la raza.
Características
Las lesiones en la piel no son únicas ni uniformes; su principal
criterio es el prurito, que sea crónica y recidivante.
- Dermatitis atópica aguda: las pápulas (ronchas) son eritematosas y muy pruriginosas, pueden observarse lesiones.
- Dermatitis atópica subaguda: las pápulas continuan siendo eritematosas (inflamadas y enrojecidas) e irritadas.
- Dermatitis atópica crónica: la piel esta engrosada con pliegues acentuados, normalmente seca.
En la infancia la dermatitis
atópica afecta comúnmente el rostro, cuero cabelludo, extremidades. Por
otra parte, en personas mayores se observa en pliegues y, en ocasiones,
párpados.
¿Alguna complicación?
El principal inconveniente siempre serán las infecciones, por un aumento
de susceptibilidad por una variedad de organismos. Pueden ocurrir infecciones
virales (como el herpes), fúngicas (hongos) y bacterianas.
En segundo lugar, podría observarse dermatitis en las manos (que tiende
a agravarse al contacto con el agua) y los problemas oculares (que se asocia a la
dermatitis en párpados). En el caso de las complicaciones oculares, el prurito
intenso puede asociarse a la exposición a irritantes, luz o sudor.
En adición a lo anterior, el
aspecto psicológico también se ve influenciado en la dermatitis atópica. En general, la picazón permanente desencadena
altos niveles de ansiedad y problemas de control de ira y agresividad. Sin
mencionar que en casos severos pueden desarrollarse problemas de autoestima y
en las relaciones sociales.
¿Hay
desencadenantes?
Se ha demostrado que algunos alergenos
alimentarios podrían causar exacerbaciones de los síntomas en la dermatitis atópica. Los siete alimentos
más asociados son: leche, huevos, maní, soya, trigo, pescados y nueces.
Adicionalmente, se ha
estudiado que la exposición a polvo doméstico (ácaros) podría causar
exacerbaciones de la enfermedad. El contacto directo con los aeroalérgenos
podría desencadenar erupciones en la piel; de allí que las medidas de control
ambiental se tornen tan relevantes.
Finalmente, los microbios
(principalmente Sthapylococcus aureus)
producen toxinas que actúan como superantígenos, es decir, aumentan la
producción de anticuerpos específicos a cierto alergeno, lo que podría
contribuir a la inflamación y exacerbación de los síntomas de la dermatitis atópica.
Tratamiento
Al igual que en la rinitis alérgica, una de las aristas más
trascendentales en el tratamiento de la
dermatitis atópica es la Educación.
La educación incluye la
identificación de los factores desencadenantes y su eliminación de ser posible;
esto incluye:
- Irritantes: incluyendo detergentes, jabones y productos químicos. Lo ideal es el uso de limpiadores con mínima actividad desengrasante y pH neutro. Evitar temperatura ambiente productora de sudor. Utilizar bloqueador solar para evitar quemaduras.
- Alergenos: como ya se mencionó anteriormente, controlar los alimentos. En el caso de la alergia a los ácaros, se sugiere el uso de fundas anti-polvo.
Otra arista importante en el
tratamiento es la Hidratación.
En la dermatitis
atópica, la pérdida de agua se encuentra aumentada; de allí que se
recomiende el baño diario para reestablecer la hidratación de la piel y limpiar
de los alergenos de la superficie (durante 15-20 minutos en agua templada). En
las zonas afectadas se tolera mejor el uso de compresas humedecidas. Se debe
considerar que durante los brotes de la enfermedad, estos procedimientos
deberían realizarse más de dos veces al día. Junto a lo anterior es importante
recordar la aplicación rutinaria de cremas hidratantes y emolientes (medicamento
de uso externo que desinflama, suaviza y protege la piel), que ayudan a
restablecer la función de barrera de la piel.
En el caso de los Corticoesteroides
tópicos, estos son catalogados como el principal tratamiento, pues reducen la
inflamación, prurito y son útiles en todas las fases de la enfermedad. Como el
uso del medicamento depende de la severidad y distribución de las lesiones (hay
algunos que no pueden usarse en el rostro, por ejemplo) es recomendable acudir
a un médico.
Para mayor
información, consultar en:
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